Distribucion 16-11-2018 09:18 (UTC)
   
 

DISTRIBUCIÓN DE LAS AVES


Se puede encontrar aves hasta en los lugares más recónditos del planeta, exceptuando los desiertos más calientes y las latitudes polares extremas. Sin embargo, el breve repaso anterior nos sugiere que algunos grupos de aves se encuentran restringidos a ciertas regiones del mundo. Ésta es la labor de investigación de la ciencia denominada biogeografía, que trata del estudio de la distribución de la vida sobre la Tierra y sus causas.
El primero en notar que los seres vivos no se encontraban distribuidos homogéneamente fue George Leclerc, conde de Buffon, en el siglo XVIII, quien analizando cómo se distribuían los animales sobre la Tierra descubrió que en lugares diferentes existían faunas diferentes (Ley de Buffon). Estas ideas se contraponían totalmente a las prevalecientes desde hacía muchos siglos, que defendían que la vida fue creada por Dios en el Paraíso, y que de ahí, y del Arca de Noé, se había extendido a todas las regiones del planeta.

La llegada del trabajo de Darwin sobre la evolución de las especies a través de la selección natural y el principio de ancestría-descendencia, también modificó las ideas prevalecientes sobre la distribución de los organismos. Durante esta época, se observó que los organismos sobre el planeta se distribuían en regiones muy bien establecidas, correspondientes principalmente a los continentes, y delimitadas por barreras geográficas importantes, como los desiertos, las cadenas montañosas y los océanos. A este arreglo se le llama regiones biogeográficas, y fue propuesto inicialmente por el ornitólogo Philip Sclater, basándose en la distribución de las familias de aves. Posteriormente, el investigador inglés Alfred Russell Wallace, basándose en los vertebrados terrestres, reconoció las mismas regiones, con ligeras diferencias
Sin embargo, todas estas ideas tenían como base la idea de que los continentes eran inmóviles, por lo que la presencia de algunos grupos en continentes separados por océanos o montañas se explicaba por medio de dispersiones a grandes distancias. Esto, por ejemplo, implicaba que los animales y plantas habían cruzado el océano a través de puentes de islas o de los continentes. Estas ideas fueron modificadas posteriormente por la teoría de la deriva continental y la tectónica de placas propuesta por el alemán Wegener en 1920. Esta teoría explica que la conformación actual de los continentes partió de una sola masa continental llamada Pangea, la cual se fragmentó posteriormente en dos grandes masas, la norte o Laurasia y la sur o Gondwana, que a su vez se subdividieron en las masas continentales que conocemos actualmente. Al tener lugar los movimientos de los continentes a través del tiempo geológico, cada uno llevaba flora y fauna propias que, al evolucionar en aislamiento, se volvieron distintas. Este patrón se cumple de manera general en las aves, existiendo varias familias de aves restringidas a regiones biogeográficas particulares, como se explica en el cuadro IX.2; además de que explica por qué las ratites, aves no voladoras, se encuentran distribuidas únicamente en el Hemisferio Sur porque era un grupo asociado a la Gondwana, que se fragmentó con él.

 

 

 

 

 

 

 



Las regiones biogeográficas del mundo. 

Para la mayoría de los investigadores modernos, los procesos de subdivisión de las faunas y su evolución en aislamiento son los más importantes en la conformación de los patrones actuales de distribución de la biota. A menor escala, muchas de las aves se encuentran asociadas a ambientes particulares como las selvas, los desiertos, los bosques y los páramos. Estos ambientes se han fragmentado en tiempos más recientes debido a las glaciaciones, y las aves que ahí habitan se han diferenciado de manera importante. A este enfoque se le ha llamado teoría de los refugios pleistocénicos, pues es en el Pleistoceno cuando las glaciaciones afectaron de manera importante la distribución de muchos tipos de vegetación, produciendo fragmentaciones, quedando los biota dentro de estos fragmentos aislados en refugios; esta teoría fue desarrollada en los años 60 por el ornitólogo alemán Jurgen Haffer. Este investigador descubrió que en la cuenca del Amazonas existían algunas áreas con gran riqueza de especies, además de que en ellas habitaban miembros muy relacionados pero a la vez muy diferenciados en varias especies o subespecies, por ejemplo. Mediante la evidencia palinológica (polen fósil) pudo descubrir que durante las glaciaciones, la selva tropical amazónica se vio reducida a parches; precisamente en estas secciones, aislados o rodeados de vegetación más seca. En estos parches, o refugios, a través de periodos de tiempo prolongado (millones de años) los animales de la selva tuvieron oportunidad de evolucionar y diferenciarse. Al terminar la glaciación, la selva se volvió a extender y con ella los animales que ahí habitaban, pero al establecer un contacto secundario éstos se encontraban ya diferenciados en otras especies. Este proceso ha sido demostrado también en la evolución y diferenciación de las aves de los desiertos de Norteamérica, especialmente las codornices, los gorriones y los cuitlacoches.

También se sabe que muchas especies de aves tienen distribución disyunta, es decir, que sus poblaciones o especies más emparentadas, se encuentran separadas por barreras geográficas importantes. Explicar este fenómeno generalmente se hacía acudiendo a hipótesis de dispersión a grandes distancias. Sin embargo, científicos muy observadores descubrieron que estos patrones de distribución eran compartidos por muchas especies más, pertenecientes a grupos tan diferentes como los moluscos, las plantas, los insectos, los hongos y otros vertebrados. Esta concordancia de los patrones indica que un mismo acontecimiento geológico o paleoclimático del pasado afectó floras y faunas de una región en general, dividiéndolas en fragmentos, en lugar de verse obligado a explicarlas mediante un caso de dispersión para cada especie. A este fenómeno se le llama vicarianza, y constituye una escuela de pensamiento biogeográfico muy en boga la cual pretende entender los patrones generales de distribución en la biota. Esta escuela requiere del conocimiento preciso de la filogenia de los grupos en estudio, puesto que la historia evolutiva refleja la historia biogeográfica en la mayoría de los casos, más aún si se tienen los mencionados patrones concordantes entre varios taxa.

La avifauna mexicana ha sido modelada por varios eventos de vicarianza, como lo explican los patrones de distribución disyunta concordante entre México y el este de Estados Unidos en plantas, peces, mamíferos y búhos. Existe otro patrón disyunto, también compartido por plantas y animales, que nos indica que el Oeste de México y Centroamérica compartieron fauna y flora comunes hace varios miles de años.
La biota de las islas es muy particular, y los procesos que la han conformado están en relación con factores tales como la capacidad de dispersión de los organismos, el tamaño de la isla y su lejanía de algún continente o alguna otra fuente de fauna. Estos factores interactúan produciendo en una isla tasas de extinción e inmigración diferenciales, lo que quiere decir que, dependiendo del tamaño y lejanía de la isla, ésta será capaz de soportar un mayor o menor número de especies, y que éstas van a cambiar a través del tiempo debido a la extinción de las anteriores y la llegada de otras nuevas a colonizar la isla. A esta teoría se le llama del equilibrio insular, y se debe al ornitólogo estadunidense Robert McArthur quien la formúló en 1964. Una gran cantidad de investigaciones se han desarrollado bajo la influencia de esta teoría, en especial las que tratan de explicar cómo es que los diferentes organismos llegan a las islas, cuál es su dinámica poblacional una vez que han llegado y cómo esta teoría puede ayudar en el trazo de reservas y parques nacionales que, a veces, funcionan como islas de bosque rodeadas por un mar de zonas alteradas. Para probar las diferentes hipótesis sobre la biogeografía de las islas se han hecho estudios experimentales, como eliminar la fauna de las islas del Canal, situadas frente a la costa de California. Recientemente los investigadores Ted Case y Martin Cody realizaron un estudio en las islas del Golfo de California, descubriendo que las aves son los animales con mayor capacidad de dispersión y se encuentran distribuidas en gran cantidad de islas.
Los estudios sobre la distribución de las aves han pasado por estas diversas etapas y se encuentran en proceso otros muchos trabajos, siguiendo diferentes métodos y concepciones, como el uso de datos genéticos para entender las relaciones históricas de las poblaciones y, por lo tanto, la historia de su distribución geográfica. Es importante señalar que hasta ahora estamos llegando a la comprensión de que la Tierra y la vida han evolucionado juntas a través del tiempo geológico.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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